Waldo Fuluggi

Magos Internacionales

A diferencia de la década del 1930, durante los años ’70 el nombre de “Mago Faluggi” se le atribuía a don Waldo Salvador Faluggi, un argentino cordobés que dominaba ciertas artes mágicas y visitó ocasionalmente el territorio chileno. Algunas fuentes de 1978 demuestran su fugaz paso por ciudades como Punta Arenas, demostrando cierto tránsito natural entre ambas fronteras que era de bastante costumbre (tal como lo sucedido con el mago Adolfo Williams). Para aquella ocasión, este peculiar mago venía con todo aquello que lo caracterizaba, entre ellos, su dominio en la técnica, su acompañante partenaire y múltiples objetos.

Entonces, para 1978, el apellido de Faluggi era algo ya conocido. De hecho, su padre que también era conocido como “Mago Faluggi” montó diversos espectáculos por bastante tiempo. Y ya a fines de la década de 1960, Waldo comenzó a hacer lo suyo siguiendo el legado de este noble arte dentro de su familia (él representaba la cuarta generación). Por lo tanto, en marzo de aquel año, se hablaba de su regreso más que de su debut.

Así, Waldo Faluggi era presentado como “El gran mago” mediante atractivos números; por ejemplo, “La bola que flota”, “El hombre atómico”, “La triple fuga”, entre otros. Todos estos actos estaban enmarcados dentro de la disciplina del ilusionismo, específicamente en variantes como el escapismo, manipulación e incluso hipnotismo. Por lo tanto, la variada oferta mágica que ofrecía resultaba un éxito total entre sus asistentes, quienes se maravillaban ante tal despliegue y variedad de habilidades.

Se hablaba de que teatralmente, Waldo era un “demonio de la escena” y así lo demostraban sus actos. Respecto a esto último, mucho de su mérito también era compartido y ejecutado por quien fuera su acompañante o partenaire Yndra, de nombre original Nelly Luengo. Como tal, ella resultaba ser un aspecto primordial en la ejecución de su espectáculo, pero también era un pilar fundamental en la vida de Waldo, pues también era su esposa, con quien vivió hasta el día de su muerte. La presencia de Nelly era gratamente comentada en la prensa, siendo un complemento a la par del trabajo de Waldo: “célebre por sus sorprendentes experiencias de mnemotecnia y telepatía. En magia teatral son sencillamente sorprendentes y, posiblemente, los únicos artistas mágicos que mantienen un gran espectáculo”.