Gira Internacional de Magia 1979
Festivales de Magia
Enrique González Ilabaca, en calidad de presidente del Círculo Mágico de Chile, comenzaba a pensar en una magistral idea mientras realizaba uno de sus tantos periplos por diferentes latitudes. “Que Chile vuelva a ser sede de un evento mágico transnacional”, pensaba mientras aterrizaba en Bruselas en julio de 1979 para iniciar negociaciones con diferentes magos e ilusionistas a propósito del XIV Congreso Mundial de Magia. Sin embargo, estos personajes poseían un nivel profesional altísimo, pero eso no sería impedimento para rechazar la propuesta de Ilabaca: una gira internacional. Y en específico para Chile, un inédito especial para la TV. Todo esto bajo el alero de su productora Varieté (la cual también tendría como colaborador a Juan “Giovanni” Marín) y que marcaría un hito para su carrera y para la historia de la magia en Chile.
Si algo había caracterizado a los eventos mágicos realizados en Chile de la década de 1960, o incluso, instancias cercanas temporalmente como el Congreso realizado un año atrás en La Serena, era el tremendo beneficio tanto para la gente común como para la comunidad mágica. Así, Ilabaca declararía en el diario La Segunda que “es indispensable la presentación de estos espectáculos. Se logra así un intercambio de experiencias y la posibilidad de apreciar directamente los avances de esta expresión artística. Por otra parte, se le ofrece al público una exhibición de gran calidad”. Bajo este noble propósito, el presidente del Círculo Mágico consolidó sus negociaciones en Bruselas, regresa a Chile y comienza a gestar el espectáculo que tendría cabida en el Teatro Cariola.
Para fines de la década de 1970, la televisión ya era un asunto que requería atención. Por lo tanto, Ilabaca traza su interés en la transmisión de lo que sería “El maravilloso mundo de la magia”. Don Francisco sería quien presentaría tal evento en reemplazo de su programa “Noches de Gigantes”, y la cita quedaba agendada para el sábado 27 de octubre de 1979. Así, la promoción comenzaría a rotar, pero sólo faltaba consolidar a quienes ejercerían el protagonismo de la elegancia y el ilusionismo. Se trataba de siete magos confirmados que representaban el apogeo de la magia internacional. Estos eran: el español Gran Lorgia, quien fuera Primer Premio en Magia Escénica en 1974; Diana de Estados Unidos, quien obtuvo el Primer Premio al Mejor Acto Femenino en 1975; Doby Wilthon, quien tuvo el altísimo reconocimiento de la Medalla de Oro Robert Houdin en 1968; la pareja Argentina Fantasio y Mónica, quienes traían consigo el Primer Premio de Originalidad otorgado en Nueva York; el estadounidense Dick Zimmernmann, tres veces ganador del Primer Premio en Invenciones entre 1970 y 1972; Ali Bongo de Inglaterra, quien en 1976 obtuvo el Primer Premio en Magia Cómica; y en representación del mundo oriental, se encontraba Yip Loo & Co., Primer Premio de Magia Oriental de 1976. Además, dentro de la promoción se incluía al holandés Richard Ross, dos veces ganador del Gran Premio mundial, pero que se mantenía a la espera de confirmación.
Las instalaciones estaban totalmente preparadas y disponibles para dar comienzo a este evento. Sin embargo, lo que más se quería incentivar en las personas era su curiosidad. En La Tercera de la hora anunciaban de esta manera: “Para aumentar más la atmósfera de misterio, sólo informaremos que habrá numerosos que mantendrán en suspenso a los asistentes y televidentes, como una mujer que flota por todo el escenario; la transmutación que efectúan en menos de un segundo los hermanos Lorgia; los sorprendentes “robos” que realizará “El Ladrón” entre la concurrencia y la aparición y desaparición de una pequeña”. Así es como llegó aquel sábado 27, y quienes tenían televisión estaban preparados. Terminaba Teletrece, eran las 21:30 y en la señal comenzaba a aparecer Don Francisco presentando a estos magos e ilusionistas desde el Teatro Caupolicán. Un espectáculo que jamás olvidará se decía. Entre la elegancia y el humor, la magia destellaba en este inédito encuentro.