Skorpio

Magos Nacionales

Durante una época, resultaba bastante frecuente la visita de magos a las escuelas con fines recreativos, sobre todo en la década de 1960. Justamente en este periodo, en lo que fuera la Escuela 17 de Talcahuano, un niño de nombre Héctor Torres Saez junto al resto de su comunidad escolar se dejan maravillar por estos artistas de la ilusión. La particularidad de este niño es que su genuina impresión daría paso a un inusitado interés por convertirse en uno de estos destacados manipuladores.

Para Héctor, tan sólo bastó la creatividad en su formación autodidáctica para dar inicio a una extensa carrera. Sus primeros conocimientos lectivos venían de un libro titulado Magia de salón que encontró un día de visita en casa de su tío. Los pequeños juegos aprendidos los complementó con su propio arsenal instrumental, armando sus propias herramientas y artilugios mágicos. Totalmente equipado comenzó a demostrar sus habilidades en fiestas con amigos, momentos en los cumpleaños y recreos durante el colegio.

Al alcanzar su mayoría de edad, Héctor distribuye su tiempo entre el estudio de pedagogía en Filosofía, las artes marciales y la magia. Para aquella época ya se perfilaba como un mago con una importante rotación en otros espacios de mayor repercusión. Clubes nocturnos como la Tropicana o El Gran Caleuche fueron uno de sus escenarios que le valieron su profesionalidad, a costa de muchos desafíos y ciertas dificultades del rubro.

De esta manera, entre meseras y bailarinas, un día entabla una sincera conversación con una vedette con ciertos conocimientos de magia que le recomienda a otro ilusionista de la zona, un tal Johnny Segovia. Precisamente, para Héctor no es novedad este personaje, pues en aquellas visitas a la Escuela 7 estuvo la presencia de Johnny Segovia y su familia mágica. Con este impulso desde el pasado, y con la apertura que caracteriza a quienes se dedican a la magia, ambos tomaron contacto, se reunieron y compartieron su conocimiento, sobre todo en el aspecto lectivo de libros.

Héctor ya había tenido legítimas inspiraciones que conformaron su identidad, con personajes como Ling Fu o Fu Yen. Sin embargo, en Johnny Segovia se encuentra un colega que le entregó diversas enseñanzas para que lograra encaminar su propia noción de la magia. Así mismo, ambos emprendieron una carrera con varios puntos en común. Presentaciones en conjunto y asistencia a Congresos fueron unas cuántas instancias, no obstante, aquella que resultó significativa fue la de revivir una antigua comunidad mágica de la zona. El denominado Círculo Mágico Penquista (CIMAPE) tuvo un nuevo auge en la década de 1980 gracias a este par, lo cuál posibilitó, posteriormente, la dirección de Héctor en lo que sería la revista El soplo mágico.

De esta manera, Héctor, alias Skorpio, se consolida como un mago con una rotación importante en las décadas de 1970 y 1980 principalmente, época que involucró su desempeño más agitado. Destacado por una magia basada en la manipulación y el close-up, como también, en la gestión y difusión en la magia chilena, este personaje se consolida como uno de los principales artífices del patrimonio mágico en el país mediante la colaboración y el desempeño profesional, aspecto que en la actualidad aún realiza a la par de su profesión docente tradicional.

Actualmente lleva más de cuatro décadas dedicadas al mundo de la magia, siendo miembro activo del CIMAPE, realizando conferencias, escribiendo artículos y publicando libros como el reciente Magia pero mental en el 2016 o Magia al Estilo Segovia en conjunto con Jorge Rebolledo Low en el 2021.