Atlantis
Magos Internacionales
Bajo el llano relieve que precipita desde los Andes argentinos, en lo que es la región de Cuyo, ciudad de Mendoza, nació Mario Mostny en 1944. De raíces austríacas e hijo de Isolde Klietmann, Mostny heredó una impronta artística sin igual que lo acompañó gran parte de lo que sería su destacada carrera como mago ilusionista, en la cual primó tanto su talento como también, su altísimo y disciplinado cuidado estético.
Algo peculiar dentro de su trayectoria es que su profesionalismo nació y concluyó al otro lado de la cordillera, en Chile. Fue en el primer Festival de Magia de Viña del Mar en donde Mario asistió como parte del público en plena juventud, a sus 17 años aproximadamente. Si bien ya estaba en ciernes su aprendizaje en cuanto a mago, fue con la destacada presentación del mago Oliver que logró admirar algo más que los trucos presentados: admiró el uso de la técnica, los ritmos, las intensidades y todo aquello que estuviera relacionado al dominio artístico de la práctica.
A partir de lo anterior, Mostny continuó aprendiendo desde esa “escuela” y fue forjando poco a poco su profesionalización desde ese ámbito artístico-estético, como también, de demostración de talento. Su especialización transitaba entre actos de manipulación, mentalismo y otras variantes de la magia en general. Actos que le valieron importantes reconocimientos, sobre todo, en el Festival de magia de 1968 realizado nuevamente en la Quinta Vergara. Es ahí donde consigue el gran premio “Copa Chang” y la “Copa Dai Vernon” en la categoría de Close up Magic.
Dentro de aquella década de 1960, Mostny coqueteaba su quehacer y dedicación entre el estudio de la medicina (con profundo interés en la psiquiatría) y su disciplinado estudio de la magia (podía dedicar 8 horas diarias con el propósito de perfeccionar su técnica y elaborar otras nuevas). Sin embargo, esta última es la que finalmente predomina en su vida y lo lleva a otros escenarios, congresos y festivales, valiéndole una fama que lo llevaría a ser parte del circuito bohemio en localidades argentinas, pero por sobre todo, a dedicar más de 15 años a espectáculos en servicios náuticos como el de la empresa “Costa Cruceros”. Fue en estas instancias donde se desarrollaba a la par otra de sus implementaciones artísticas al metodizar el acompañamiento musical (mediante grupos u orquestas) que enriquecían la experiencia al público y le otorgaba un sello característico.
Para la década de 1980, todas estas experiencias y aprendizajes lo situaron como uno de los magos más importantes de la escena latinoamericana bajo el nombre de “El gran Atlantis”. Dado el auge de la televisión de espectáculos, Atlantis participó en diferentes programas a la par que realizaba presentaciones multitudinarias en diferentes lugares, tales como los circos. Es en este contexto cuando presenta una consolidada técnica que fue el punto más álgido de su trayectoria. En el diario cordobés “La voz del interior” anunciaba en 1987 a Mario de esta manera: “Circo Hermanos Segura presenta: El gran Atlantis. El tormento acuático: Sus pies en la tapa cepo… Sus manos encadenadas… 5 candados lo inmovilizan dentro de la caja de vidrio. La prueba más difícil del mundo: ¿Cuánto podrá soportar? ¡Entre la gloria y el fracaso más caro! ¿Podrá atravesar las paredes de vidrio?”. La promoción era clara y motivadora; el tormento acuático se perfilaba como una arriesgada técnica que maravilló al público que tuvo la dicha de observarlo en vivo y en directo. Una destreza sin igual que venía, precisamente, de mucho tiempo de estudio, perfección e innovación de parte de Mario, pues este escapismo es una variante original y mejorada de la esencia del escapismo del mago Houdini.
De esta manera es como el gran Atlantis tuvo una importante carrera que finaliza en 1988 al otro lado de los Andes, en un programa chileno donde él participó. Diferentes momentos de su vida y de su pensamiento ya no calzaban con el personaje construido que se dedicaba a la magia y decidió declinar para dedicarse a otras labores. Sin embargo, Atlantis retoma parte de su carrera de mago desde el 2020 “con otra actitud, con otro aprendizaje”, tal como menciona en una entrevista a diario UNO, pues también está dentro de sus planes la formación de un café cultural en el centro mendocino, pero que debido a la contingencia de la pandemia por coronavirus se ha visto dificultada.